CRITICA: BOYHOOD: MOMENTOS DE UNA VIDA
- 30 mar 2015
- 2 Min. de lectura
Una propuesta diferente de contar una historia es presentada por el director Richard Linklater, que nos lleva de la mano a vivir justamente eso, los momentos de una vida, donde se centra en Mason (Ellar Coltrane), un pequeño de 6 años y su familia disfuncional, como cualquier otra, y nos muestra la evolución de los personajes en un lapso de 12 años dentro de la historia y los problemas que tienen que superar.
Filmada en periodos del 2002 al 2013, esta forma única e inusual de producir el filme por el largo tiempo que tomo, le da un plus a toda la película, vemos envejecer al protagonista y los que están a su alrededor de manera impresionante y tan natural que nos va enganchando de manera espontánea en las situaciones presentadas.
Los aciertos o pequeños grandes toques que nos da Richard Linklater es la forma de identificarnos con lo que vemos en pantalla sin importar si eres joven, adulto, hombre, mujer, hay momentos de todo tipo como en la vida diaria que nos pondrán a reflexionar, por otro lado la música sin ser original es adecuada al igual que los sutiles acontecimientos generales (como el 9/11 de las Torres Gemelas o el primer xbox) para que sin palabras nos ubique perfectamente en que época nos encontramos.
No es una gran historia, tal vez si se hubiese rodado en el lapso de un año y medio como es común, es muy probable que tuviéramos otra perspectiva y no sería tan impresionante solo observando las cuestiones técnicas y de contenido, sin embargo, cuando vemos una película lo que buscamos es realismo y Boyhood la tiene por todos lados algo que me atrevo a decir, el maquillaje no hubiera logrado.
Esta historia lineal no tiene un cierre como tal como en cualquier otra historia, al final nos deja un momento de reflexión hacia nosotros mismos, hacia nuestros propios momentos de la vida.











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